viernes, 21 de junio de 2019

ROMÁNICO DE LA OJEDA

Un color cobrizo se disemina por una buena parte de la provincia palentina en el que sus valles y páramos sostienen y esconden pequeños tesoros románicos, casi todos declarados Bienes de Interés Cultural. Hablamos de la Comarca de La Ojeda. Es 13 de junio de 2019, pincha en "play" y comenzamos.
 El recorrido e itinerario podeís seguirlo en el mapa superior y todos los datos los descargamos en: ROMÁNICO DE LA OJEDA 
La Sierra de la Peña preside la mayoría del entorno paisajístico en el que nos vamos a desenvolver,
comenzando nuestra visita a la Iglesia de Santa Eufemia de Cozuelos perteneciente al municipio de Olmos de Ojeda,
constatada en el año 946 y ampliándose durante los siglos XI y XII.
Mas adelante, en el municipio de PERAZANCAS, encontramos la atractiva fascinación que supone la Ermita de San Pelayo del año 1076
con reminiscencias mozárabes y un estilo absidal lombardo.
La otra maravilla de Perazancas es su Iglesia Parroquial de la Asunción de finales del siglo XII,
destacando su portada con una orquesta de 16 personajes y sus preciosos capiteles.
Probamos el frescor de sus aguas en la fuente de tres caños y su recuperado lavadero,
cruzando su antigüa y vetusta arquitectura rural
y abandonando el pueblo hacia el noroeste.
El orgulloso y altanero Curavacas se asoma a nuestro pedaleo
que se encajona entre verdes fincas cerealistas que cruzan el Arroyo Zamora,
alcanzando el pueblo de Cubillo de Ojeda, el pueblo mas alto de la comarca ojedana, donde se sitúa la Iglesia de San Pedro muy típica del románico rural.
Atravesamos el adobe, la madera y la teja de sus viejas construcciones
saliendo del pueblo en busca del Arroyo de las Pozas, acompañado entre suaves tierras y laderas que se aprovechan para el cultivo y los pastos,
bajando hasta Dehesa de Montejo con su Iglesia de San Pelayo del siglo XIII y de una sola nave.
Nos tomamos nuestro tiempo para recorrer su atractivo y tentador caserío,
abandonándolo junto a la enorme Peña Cantoral, surtida y flanqueada por un espeso robledal en el que se intercalan los "quehaceres" diarios de la ganadería de la zona. 
Un maravilloso y sugestivo pórtico abre la Iglesia de San Fructuoso en Colmenares de Ojeda, donde podemos disfrutar de su estupenda sillería
y sus arquivoltas y capiteles góticos del siglo XVI, que encierran y cuidan su románica pila bautismal. 
Antigüos blasones nobiliarios perduran entre los restos y ruinas de algunas casonas hidalgas que se asoman a la corriente del río Burejo
que parte de Colmenares ensartado entre los campos de grano, mies, cebadas y trigo,
presentándose en Amayuelas de Ojeda, un tranquilo y plácido pueblecito
en el que sobresale el ábside y espadaña de su Iglesia Parroquial de la Asunción.
Recorremos un hermoso paisaje lleno de color, leves colinas y abundante arbolado
llegando a uno de los rincones mas apacibles e imperturbables de toda la comarca: Pisón de Ojeda
con su iglesia románica del XIII, reformada en el XVIII y que tiene su devoción a San Pelayo.
Seguimos el viaje escudriñando tierras, montes y caseríos
buscando la armonía y las tonalidades del paisaje
para visitar la localidad de Vega de Bur y su diamante en bruto, la Iglesia de San Vicente, destacando su bello ventanal de tracería gótica.
El aroma de las rosas se extiende entre sus calles
y el gusto de sus tapiales nos proporciona unas intensas impresiones.
Cruzamos parajes domesticados y fértiles
hasta la siguiente plaza en la que encontramos la Iglesia de la Asunción de Quintanatello de Ojeda, en la que se distingue su bonita portada del mediodía y su espadaña y campanario.
La soledad y el aislamiento recorre sus callejuelas
pero los magistrales matices de la naturaleza de sus alrededores
nos arrancan esa tristeza con su poderoso hechizo.
Las acacias decoran la iglesia gótica dedicada a las Santas Justa y Rufina en la pequeña población de Payo de Ojeda,
siguiendo el pedaleo hacia el sur para toparnos con la Ermita de la Virgen de la Vega.
Hileras de chopos se vislumbran y mezclan entre los marrones y verdes del terreno
y asomándose a los sembrados se levanta la Ermita de San Lorenzo, sobria, sencilla y campechana del siglo XII y rodeada de un ambiente enigmático y misterioso.
Una rápida incursión por el tapial predominante en Micieces de Ojeda,
continuando el viaje y experimentando todo tipo de placeres al extraer el cúmulo de bellas imágenes que generan estas indómitas tierras
y que engendran una auténtica y verdadera inspiración en el paisaje.
La altiva espadaña de la Iglesia de San Miguel anuncia nuestra próxima parada en Villavega de Ojeda,
rodeando la totalidad de su pequeño templo
y examinando escrupulosamente la mayor parte de sus viviendas construidas en adobe.
El horizonte con sus cumbres, la llanura cerealista y los pequeños almiares marcan los rasgos mas característicos de estas tierras
que se tiñen de ocres, marrones y tostados
acompañándonos hasta las inmediaciones de la Ermita de la Virgen de la Encina.
Seguimos a lomos de nuestra bici por un territorio adusto, áspero y riguroso con Fuentes Carrionas en lontananza
para ir descendiendo hasta la esbelta Iglesia de San Pedro de Ojeda
junto a las aguas del río Burejo, en la que sus lugareños nos invitan a una entretenida, agradable y animada charla.
La verdadera y apoteósica sorpresa por su magnitud y belleza escultural lo constituye la Iglesia de San Juan Bautista en Moarves de Ojeda.
El Apostolado es la pieza fundamental del templo, ya que causa una tremenda admiración al visitante,
mientras la portada se consigna con una docena de columnas cilíndricas y capiteles con temas fantásticos de fauna y flora labrados con claros relieves.
Nos ausentamos de Moarves por la vieja Casa de los Calderones, 
entre la suave y cariñosa brisa que desprende la montaña,
abordando las profundas señales del paso del tiempo
junto al palacio barroco de Tomás Rodríguez de Monroy, en la localidad de Olmos de Ojeda.
Alcanzamos su Casa Consistorial
y subimos la escalinata hasta la Iglesia Parroquial gótica de San Miguel,
divisando alguna de sus enormes casas solariegas.
Una intensa gama de colores invade este irrepetible paisaje palentino
que invita y empuja a seguir percibiendo toda la belleza natural que atesoran estos magníficos lugares.
Desde las afueras de Quintanatello de Ojeda, hemos cruzado el río Burejo para en fuerte repecho alcanzar una pequeña meseta 
por donde trota el silencio y el brillo del sol.
En un desvio con fuerte inclinación aparece el Santuario de la Virgen del Rebollar, patrona de la comarca de La Ojeda a unos dos kilómetros del pueblo de Vega de Bur.
Un poco mas arriba encontramos la pequeña y sencilla Ermita de Nuestra Señora de la Piedad
que nos asiste con una estupenda y espléndida panorámica del lugar.
El cansancio se deja notar en nuestras piernas camino de Montoto de Ojeda,
en la que en una colina apartada del pueblo se levanta la Iglesia de San Esteban,
un templo católico de estilo románico del siglo XII.
Tras contemplar los recuerdos de un pasado precario
nos "damos de bruces" con las últimas y modernas formas de empaquetado de pajas y henos,
finalizando y recogiendo todos nuestro aperos
para disfrutar de la frescura de un buen trago de agua en la fuente de Perazancas.
Fuera de ruta, nos acercamos hasta el posible "Conjuradero de Nublos" en la localidad de Cozuelos de Ojeda, en la que los conjuradores ahuyentaban las tormentas que amenazaban a sus mieses.
A su lado podemos admirar el destacable edificio renacentista de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.
Terminamos en el Monasterio Cisterciense de San Andrés del Arroyo
con su elegante Hospedería
y su distinguida Iglesia.
Toda aventura tiene su fin, así que después de este emocionante viaje me llevo muchos y maravillosos rincones de esta tierra tan acogedora y llena de vida, para intentar seguir descifrando todos los secretos e incógnitas que la envuelven. 
Dejemos que el viajero lo busque, seguro que lo encontrará. 
También podeís visitar el ROMÁNICO DE AGUILAR 
Saludos de EL BICIERRANTE.
ÁLBUM DE FOTOS: ROMÁNICO DE LA OJEDA 

1 comentario:

  1. Has hecho un trabajo realmente increíble que nos servirá de inspiracíon proximamente. Mil gracias.

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